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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recorrió este miércoles el complejo petrolero de Jamnagar, en el estado indio de Guyarat, junto a la familia de Mukesh Ambani, dueña del conglomerado Reliance Industries. La visita busca crear un mercado para el crudo pesado venezolano en la mayor refinería del mundo en un solo emplazamiento, con capacidad para procesar 1,4 millones de barriles diarios, según la propia empresa.

Casi todo el clan Ambani posó con Rubio, su esposa, Jeanette, y el embajador estadounidense, Sergio Gor, en una fotografía que el diplomático difundió en X. Mukesh Ambani, el hombre más rico de Asia, y su hijo Anant conversaron con ambos durante horas. Reliance indicó en un comunicado que la familia expuso su visión de largo plazo para el complejo y que se debatió sobre “un suministro de energía fiable y asequible”.

Rubio llegó a Guyarat desde Mumbai, donde se reunió con Gautam Adani, presidente del Grupo Adani, y con N. Chandrasekaran, presidente de Tata Sons. El martes había calificado a la India de “superpotencia en refinación”. Este miércoles dijo a periodistas que Reliance “tiene la capacidad de refinar el crudo pesado producido en el hemisferio occidental, incluyendo el de Venezuela”.

La elección de Jamnagar responde a una razón técnica. El complejo es una de las pocas instalaciones del mundo diseñadas para procesar crudos ultrapesados como el Merey 16 venezolano, y Reliance le atribuye el índice de complejidad más alto del planeta, de 21,1. El petróleo de Venezuela, que posee las mayores reservas conocidas, es denso y de alto contenido de azufre, por lo que exige plantas de ese tipo.

Reliance fue durante años un cliente habitual de ese crudo. En 2019 absorbió cerca de una cuarta parte de las exportaciones venezolanas, hasta que las sanciones de Washington frenaron el comercio. Una licencia general de 2024 permitió retomar las compras, pero venció en 2025 y no se renovó.

El escenario cambió en enero, cuando Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y empezó a relajar las restricciones sobre el sector energético venezolano. En febrero se supo que Reliance había obtenido una licencia general para comprar crudo de ese país sin intermediarios, según informó Reuters con fuentes del sector. Para junio, Venezuela había pasado de no vender petróleo a la India desde mayo de 2025 a ser su cuarto proveedor, por detrás de Rusia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, de acuerdo con la consultora Kpler.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, visitó el complejo el 5 de junio, un día después de reunirse con el primer ministro indio, Narendra Modi, en Nueva Delhi. Washington, que controla las licencias y ha instado a la India a comprar más petróleo venezolano, aparece ahora en persona en el mismo lugar.

Reliance figura además en otro frente de la agenda estadounidense. El 10 de marzo, Donald Trump anunció que la compañía respaldaría una refinería en Brownsville, Texas, que describió como la primera nueva del país en 50 años. Habló de un acuerdo de USD 300.000 millones, una cifra que no coincide con las estimaciones previas para ese proyecto, de entre USD 3.000 y USD 4.000 millones, y que lleva una década en discusión, con disputas por permisos. El papel concreto de Reliance y el esquema de financiación no se han detallado públicamente. Gor atribuyó la parada en Jamnagar a la inversión de la empresa en esa planta.

El viaje coincide con máximos históricos del diésel en Estados Unidos. A comienzos de octubre el galón costaba USD 6,36, frente a USD 3,70 un año antes, según la asociación automovilística AAA, en buena medida por la guerra de Washington con Irán, de acuerdo con el Wall Street Journal. El encarecimiento golpea al transporte y a la agricultura, y preocupa a los republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato. Según analistas, la amplia capacidad de producción de diésel de Jamnagar explica parte de su peso en la agenda de Rubio.

El itinerario omitió Nueva Delhi, lo que generó malestar en parte de la India, y se inscribe en un período de fricciones por las compras indias de crudo ruso con descuento, que Washington pretende ver sustituidas por barriles venezolanos y estadounidenses.

La capacidad técnica de Jamnagar está probada. Falta resolver el volumen: Venezuela envía a la India más de 300.000 barriles diarios, sin perspectivas de un aumento rápido de su producción, y la refinería de Texas todavía debe pasar del anuncio a la obra, un plazo que excede con creces el calendario electoral estadounidense.

Con información de: Infobae

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