El bloque oficialista en la Cámara de Diputados, integrado por Morena, Partido Verde y Partido del Trabajo, alista sus 364 votos en el pleno para aprobar la reforma que quita la doble nacionalidad a quienes deseen ser presidentes de la República, gobernadores o jefes de Gobierno en la Ciudad de México y la mantiene para quienes aspiren a ser presidentes municipales, regidores, diputados federales, estatales y senadores de la República.
Para ser presidente de la República o gobernar una entidad federativa en México, se requeriría “ser ciudadano o ciudadana mexicana por nacimiento, en pleno goce de sus derechos, hijo o hija de padre o madre mexicanos; no tener ni adquirir otra nacionalidad y, en caso de tenerla renunciar a ella previo a solicitar su registro como candidato o candidata en los términos que establezca la ley, y haber residido en el país al menos durante veinte años.
Quien ejerza el cargo no podrá adquirir ni solicitar otra nacionalidad, ni invocar ante autoridad extranjera una nacionalidad distinta de la mexicana. Quedan comprendidos en esta prohibición el uso de pasaporte o documento de identidad expedido por un Estado extranjero, el ejercicio de los derechos políticos inherentes a la ciudadanía ante este y el acogerse a su protección diplomática.
La contravención de esta disposición se sancionará en los términos del Título Cuarto de esta Constitución”, dice el dictamen de la iniciativa presidencial que busca garantizar la lealdad exclusiva a la nación mexicana por parte de los gobernantes; quien trasgreda las nuevas disposiciones será destituido de sus funciones.
El dictamen de la Comisión de Puntos Constitucionales, programado para aprobarse en el pleno este martes, pone como referencia de este tipo de decisiones a países como Venezuela y República Dominicana.
Con información de: Excelsior









































