Israel amplió su ofensiva hacia lo profundo de Líbano, mientras los residentes son obligados a dejar sus hogares y marchar hacia el norte, luego de que ordenó evacuar 13 localidades del sur del territorio. El premier libanés, Nawaf Salam, acusó a Tel Aviv de pretender “borrar de la historia” a su nación al denunciar la “peligrosa y sin precedentes escalada” de Tel Aviv a pesar de la extensión del alto al fuego acordada el 17 de abril.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, acusó a Israel de aplicar “una política de tierra quemada y de castigo colectivo”, así como de “destruir ciudades y pueblos y forzar al éxodo a sus habitantes”.
“A la luz de la peligrosa y sin precedentes escalada israelí de los últimos días, es necesario intensificar los esfuerzos políticos y diplomáticos para lograr un alto el fuego rápido y real”, afirmó el premier, en un mensaje por televisión libanesa.
El castillo estratégico estuvo en manos de tropas israelíes durante 18 años, hasta que se retiraron del Líbano en mayo del 2000.
Más de 25 proyectiles fueron lanzados ayer desde el Líbano hacia Israel y las sirenas de alerta aérea sonaron en las ciudades de Karmiel y Safed por primera vez desde el alto el fuego, informó a la Afp el ejército israelí.
Hezbollah reivindicó también el lanzamiento de misiles guiados contra tanques Merkava del ejército israelí en las afueras de la ciudad de Zoutar; de igual manera, detonó un artefacto explosivo y enfrentó a soldados israelíes durante su intento de avanzar hacia las afueras de la ciudad de Dbein, en el sur libanés, y atacó con misiles infraestructura del “ejército enemigo israelí en el asentamiento de Nahariya”, informó Al Jazeera.
Desde el inicio de la guerra el 2 de marzo, las fuerzas israelíes asesinaron a 3 mil 371 personas e hirieron a 10 mil 129 y obligaron al desplazamiento de más de un millón de residentes del sur, según el ministerio de Salud libanés.
Con información de: La Jornada










































