Compartir

Estados Unidos adoptó una postura claramente más firme hacia la región. Las cuestiones de seguridad dominan la agenda: migración, narcotráfico, control fronterizo y contención de tendencias autoritarias. Al mismo tiempo, la política comercial se utiliza cada vez más como instrumento geopolítico. Aranceles, renegociaciones de acuerdos y vinculaciones estratégicas recuerdan una lógica clásica de poder.

Quien observe la política exterior estadounidense a largo plazo percibe menos un cambio de rumbo que un retorno a la continuidad histórica. Desde la Doctrina Monroe de 1823, Estados Unidos ha considerado el hemisferio occidental como un espacio central de seguridad. Las intervenciones y la influencia política han formado parte de su práctica exterior. Lo novedoso hoy no es tanto el interés como el tono: más directo, menos normativo y más explícitamente estratégico.

En opinión de Lisa-Marie Geltinger, asistente de investigación en la cátedra de Política Internacional y Relaciones Transatlánticas de la Universidad de Ratisbona y miembro asociado del Centro para el Orden Medio y Global en Berlín (CMEG), la más reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro «puede ser catalogada de ilegal según el derecho internacional, pero es políticamente legítima».

En el trasfondo se encuentra la rivalidad sistémica con China (e indirectamente también con Rusia). Las grandes potencias rara vez toleran competidores estratégicos en su esfera de influencia. Esta lógica pesa más que los argumentos morales en la configuración actual de la política regional.

«Si bien actualmente no existen bases militares operadas por China o Rusia en la región latinoamericana, sus vínculos económicos y su presencia en puertos clave podrían traducirse en una posible acción militar, transformando un riesgo, o incluso uno percibido, en una amenaza real”, sostiene Geltinger.

Esto también permite cierta proyección de poder. Y, naturalmente, Estados Unidos preferiría mantener esto bajo su control en lugar de depender de China, que es en última instancia su mayor competidor y rival en la actualidad.

Con información de: DW

Compartir

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here