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“La exploración, explotación y beneficio de los minerales o sustancias a que se refiere esta Ley son de utilidad pública, serán preferentes sobre cualquier otro uso o aprovechamiento del terreno”, dice el artículo 6 de la Ley Minera.
La laxitud del marco legal y regulatorio del sector minero han dado paso a graves despojos y a la proliferación de proyectos mineros que no dejan beneficios ni al país ni a las comunidades y han propiciado que más del 58 por ciento del país se encuentre concesionado a esta actividad extractivista.

La Ley Minera le da a esta actividad un carácter preferente sobre cualquier otro uso de la tierra; carácter que es anticonstitucional porque se contrapone con otros derechos. “Solo en una visión decimonónica se podría sostener que la minería es una actividad de utilidad pública y preferente sobre cualquier otro uso de la tierra”, resaltó el investigador Jorge Peláez, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, en el seminario ¿Por qué es necesario cambiar la ley minera?, organizado por el Observatorio académico de sociedad, medio ambiente e instituciones de la UNAM, del cual forma parte el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible.

Escaso aporte a la economía nacional
De acuerdo con el Anuario Estadístico de las actividades extractivas en México 2018, elaborado por Fundar, la aportación de la minería a las finanzas públicas a través de la recaudación fiscal fue de apenas el 0.52 por ciento en 2018.

Si se analizan las contribuciones de manera desagregada, podemos identificar que la minería aportó menos del 3 por ciento del total recaudado por Impuesto Sobre la Renta (ISR), mientas que por concepto de Impuesto al Valor Agregado (IVA) a la industria minera se la han devuelto más de 7 mil millones de pesos.

“Con estos datos se puede ver claramente, que la industria minera no tiene una participación significativa en las finanzas públicas del país, como suele presumir la Cámara Minera de México”, plantea Beatriz Olivera, investigadora de Fundar.

En términos de los empleos, la industria minera aporta apenas el 0.66 por ciento de los puestos de trabajo registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social; otros sectores, como el agropecuario, generan el 3.5 por ciento de los empleos.

La colaboradora de Fundar refiere que “los empleos asegurados en las actividades extractivas no han logrado superar los 140 mil, lo que representa menos del 1% del total del empleo asegurado en el país.

Al ser la minería una actividad de alto riesgo todos los trabajadores deberían contar con servicios de seguro; es decir, al menos deberían estas inscritos todos en el seguro social. Sin embargo, el 56 por ciento de los trabajadores del sector de minería de metálicos están subcontratados, es decir, no son contratados por la razón social en la que laboran y tampoco cuentan con seguridad social.

De acuerdo con datos del INEGI, que recoge el Anuario Estadístico de las Actividades Extractivas en México 2018, “el sector económico que contrata una mayor proporción de personal ocupado no dependiente de la razón social es el de las actividades extractivas (incluida la extracción de petróleo y gas y de minerales metálicos y no metálicos), lo que representa alrededor del 27.4%”.

Más allá de la escasa generación de empleos, los proyectos mineros en los territorios tampoco dejan derrama económica que permita a los pobladores de esas regiones acceder a un mejor nivel de bienestar, puesto que en el 49 por ciento de los centros productores de oro el 49 por ciento de la población vive en condición de pobreza, y el 54 por ciento no percibe un ingreso que le permita adquirir la canasta básica de alimentos. En tanto que en los centros productores de plata el 64 por ciento de la gente percibe un ingreso inferior a la línea de bienestar, es decir, en condición de pobreza.

Un claro ejemplo de que la minería no ha producido el desarrollo del que tanto presumen las empresas dedicadas a esta actividad es Zacatecas, que lleva más de 470 años de saqueo de recursos minerales y deterioro ambiental.

“Tan solo en 2014, la producción minera del estado alcanzó los 14 mil 765 millones de dólares, pero por cada mil dólares de utilidades para las mineras, solo 8 centavos fueron para Zacatecas”, resalta el doctor Rodolfo García Zamora, investigador y académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

La minería, asegura el académico, no es otra cosa que acumulación por despojo: “Implica mucha riqueza para los poderosos a costa del saqueo, despojo y destrucción de los territorios y las comunidades.”

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