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«Unidad, Trabajo, Progreso», es el lema nacional de Cabo Verde que se instauró tras su independencia de Portugal en 1975. Los Tiburones Azules mostraron esos valores en sus tres partidos de Fase de Grupos de la Copa del Mundo; la unión ante España por conseguir el empate; el trabajo ante Uruguay al anotar sus dos primeros goles; y el progreso ante Arabia Saudita.

El archipiélago que llegó como una víctima terminó por ser el segundo lugar del Grupo H, todo por la derrota de Uruguay ante España. En las butacas del Estadio Houston, el funaná resonó como si se estuviese en las 10 islas que conforman a Cabo Verde, pues aunque las acciones pasaron desapercibidas en el césped, la historia no.

La construcción de futbol pecó por su ausencia en Houston. Tanto Arabia Saudita como Cabo Verde demostraron que generar jugadas no es su fuerte, pero los africanos son expertos en hacer historia. Con un rosario en la mano todo el tiempo, los Tiburones Azules observaron de reojo el juego en Guadalajara.

El primer tiempo bien pudo no jugarse y no hubiese pasado absolutamente nada. Las acciones de peligro entre ambos conjuntos llegaron hasta los últimos segundos del primer tiempo, aunque el segundo sí que tuvo sus grandes acciones.

Tras el error grosero de Fernando Muslera a más de mil 500 kilómetros de distancia, el equipo comandado por Vozinha en el fondo comenzó a ilusionarse con la historia. Kevin Pina fue el primero en mostrar esbozos de vida en el ataque con un disparo que pasó muy cerca de la portería de Mohammed Al-Owais al 49’.

Con información de: Récord

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