Era el 20 de agosto de 1999. Ariadna Montiel encabezaba a los paristas que impedían el acceso a la Ciudad Universitaria a 800 investigadores y académicos. Faltaban siete meses para que terminara la huelga de la UNAM. Era líder estudiantil de la Facultad de Arquitectura y una de las voces principales de la facción moderada del Consejo General de Huelga (CGH), creado en defensa de la gratuidad universitaria. No pasó del activismo: nunca se tituló de Arquitectura, ni de ninguna otra carrera, de acuerdo con el Registro Nacional de Profesionistas de la Secretaría de Educación Pública.
“Ahora los compañeros dicen que nosotros somos intransigentes; nosotros siempre estuvimos abiertos al diálogo. Ahora hemos decidido cerrar la facultad muy a pesar de nosotros”, gritaba una joven Montiel en medio de una multitud a las afueras de su escuela, escena que quedó registrada en video.
El entonces rector Juan Ramón de la Fuente y el gobierno de Ernesto Zedillo pretendían frenar la huelga, que terminó hasta febrero de 2000. Hace 26 años Montiel no imaginó que De la Fuente sería su compañero de gabinete presidencial, ni que ella se convertiría en una operadora clave del ahora partido dominante en México.
En esos años se perfiló como uno de los cuadros jóvenes con mayor proyección del PRD y de su corriente Izquierda Democrática Nacional (IDN), encabezada por René Bejarano. En 2002 ocupó la Secretaría de Jóvenes del PRD, en 2003 la Secretaría de Finanzas y en 2006 estuvo en la Secretaría de Relaciones Políticas del partido. Antes, López Obrador la había colocado en la Dirección de Programas para Jóvenes.
Su lealtad se volcó hacia López Obrador en 2004, cuando Bejarano enfrentó el videoescándalo en el que se le exhibió recibiendo fajos de billetes del empresario mexicano de origen argentino Carlos Ahumada.
Con información de: Proceso











































