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La provincia canadiense de Alberta vota este lunes si celebra o no un referéndum vinculante sobre una separación del país, mientras el primer ministro, Mark Carney, advierte que una victoria separatista desencadenaría una incertidumbre paralizante en plena crisis en las relaciones con Estados Unidos.

Las encuestas indican que menos de una cuarta parte de la población de esta provincia del oeste de Canadá rica en petróleo apoya la independencia. Pero la atención se ha centrado en la movilización separatista en los días previos a la votación.

«Vale la pena luchar por Canadá», dijo Carney en una publicación en X, días después de advertir a la población de que «la participación determinará el resultado» de la votación.

Carney, que creció en Alberta, calificó el referéndum de señal «peligrosa» mientras el presidente estadunidense, Donald Trump, libra una guerra comercial contra su país y lanza amenazas de anexión dirigidas —según el primer ministro— a quebrar la determinación canadiense.

Alberta posee las cuartas mayores reservas probadas de petróleo del mundo y el impulso independentista de la provincia ha suscitado un interés sostenido entre los aliados de Trump.

El magnate, Elon Musk, la persona más rica del mundo y un partidario de primera línea de Trump, publicó en X este mes que Alberta «debería separarse».

Los líderes separatistas también han mantenido reuniones en el Departamento de Estado estadunidense y se han entrevistado con operadores políticos republicanos.

Con información de: La Jornada

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