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El Departamento de Transporte (DOT, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos levantó este viernes, con efecto inmediato, las restricciones que impedían a las aerolíneas mexicanas abrir nuevos vuelos hacia ese país desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México (AICM).

En un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores (SRE) y de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) informaron que la decisión fue adoptada «como resultado del trabajo coordinado entre el Gobierno de México y el de Estados Unidos, así como de los avances alcanzados en el cumplimiento de los compromisos bilaterales en materia de aviación».

La medida revoca la Orden 213-2, mediante la cual el DOT «había restringido operaciones existentes, propuestas y futuras de transportistas mexicanos». Según las dependencias, la determinación «representa un avance significativo para la conectividad aérea entre ambos países» y «abre nuevamente la posibilidad de desarrollar rutas y frecuencias desde el AICM y del AIFA hacia el mercado estadounidense».

El gobierno federal atribuyó el resultado a un proceso de diálogo y cooperación técnica fortalecido a partir del Memorándum de Consultas suscrito en mayo de 2026. «Desde entonces, México ha avanzado en los compromisos acordados», señaló.

La SRE y la SICT sostuvieron que la decisión refleja la voluntad de ambos gobiernos de avanzar hacia «una nueva etapa de la relación bilateral en materia de aviación, basada en el diálogo, el respeto de la soberanía, la cooperación institucional, la aplicación de las mejores prácticas internacionales y el fortalecimiento permanente de la seguridad y eficiencia del transporte aéreo».

La restricción fue anunciada el 28 de octubre de 2025 por el entonces titular del DOT, Sean Duffy, y afectó a Aeroméxico, Volaris y Viva Aerobus. Washington acusó a México de incumplir el acuerdo bilateral de transporte aéreo y de favorecer a compañías locales en la asignación de horarios, y señaló como origen del conflicto el decreto que trasladó los vuelos de carga del AICM al AIFA. En su momento, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió que esa reubicación había sido «una decisión técnica, no política».

En el comunicado, México se comprometió a seguir trabajando con las autoridades estadounidenses para «generar mayores oportunidades para pasajeros, trabajadores y aerolíneas, así como para consolidar un sistema de aviación seguro, competitivo, moderno y confiable».

Con información de: La Jornada

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