Trazada a imagen de las megalópolis descritas en la literatura cyberpunk –en las que un elemento central es la alta gama tecnológica urbana–, la ciudad de Chongqing se ha convertido en uno de los símbolos con los que China muestra su apertura al mundo y su portentosa innovación tecnológica.
Su origen se remonta a hace más de 2 mil años (alrededor del 300 antes de nuestra era) y fue en 1994 cuando se ubicó por primera vez como el núcleo de una importante región económica a nivel nacional. Hoy en día es un epicentro comercial y financiero en el gigante asiático.
Desde aquí existe conexión para la exportación e importación de miles de mercancías con 128 países de Asia, Europa, África y América Latina, y 592 puertos ferroviarios, aéreos y marítimos del mundo.
La megaciudad –con 32 millones de habitantes– está enclavada en la zona montañosa del suroeste de China. Se ha esculpido entre montañas y cavernas que fueron refugio para la población durante las guerras del siglo pasado. No se puede construir sino hacia arriba, por lo que cuenta con una arquitectura vertical o “multidimensional”, que la hace única por su diseño, el cual encaja en las empinadas laderas y por lo cual se le considera la única ciudad en 8D del mundo.
En la confluencia de los ríos Yangtsé y Jialing –que envuelven esta urbe– decenas de rascacielos se iluminan por las noches en tonos neón que atraen la mirada de miles de personas; hay también un espectáculo en el que cientos de drones danzan para formar figuras alusivas a una ciudad caracterizada por sus avances tecnológicos.
Con información de: La Jornada










































