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Decenas de inmigrantes continuaban este martes por quinto día su huelga de hambre y trabajo en el centro de detención Delaney Hall de Nueva Jersey (Estados Unidos), tras los enfrentamientos del fin de semana entre manifestantes que mantienen una vigilia frente a la instalación y agentes migratorios.

La huelga comenzó el pasado viernes tras meses de denuncias sobre las condiciones insalubres en Delaney Hall. Entre sus reclamos, los detenidos piden la intervención de la gobernadora del estado, Mikie Sherrill, que acudió el lunes al centro junto a una delegación demócrata del Congreso, pero a la que se le negó el acceso.

Sherrill indicó el lunes que esa negativa «plantea serios interrogantes sobre lo que intentan ocultar al público» y aseguró que seguirá exigiendo el cierre de Delaney Hall, así como oponiéndose «a cualquier expansión de centros de detención masiva en Nueva Jersey, como la propuesta en Roxbury».

El Departamento de Seguridad Nacional busca convertir un almacén en Roxbury en un centro de detención para albergar hasta 1.500 inmigrantes, aunque por el momento ha limitado los trabajos, a la espera de una evaluación ambiental, según medios locales.

Sherrill también habló con familiares de los detenidos y activistas, y aseguró que lo que escuchó «fue desgarrador», reiterando que seguirá «exigiendo que ICE rinda cuentas», en referencia al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), cuyas polémicas actuaciones han trascendido internacionalmente.

Con información de: DW

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