La última versión de Starship, el gigantesco cohete de SpaceX, cayó el viernes como estaba previsto en el océano Índico, durante un vuelo de prueba crucial para la empresa de Elon Musk, que prepara su salida a la Bolsa.
El vuelo, que duró unos 65 minutos, no estuvo exento de contratiempos, pero los empleados de SpaceX estallaron en júbilo cuando el cohete amerizó en el océano, lo que marcó el final del duodécimo vuelo del Starship.
Starship despegó con éxito desde Texas poco después de las 17H30 hora local (22H30 GMT). Las dos partes del aparato se separaron correctamente, pero el propulsor no completó la combustión prevista, declaró el portavoz de la empresa, Dan Huot, durante la transmisión en directo del lanzamiento.
El propulsor cayó entonces rápida e incontroladamente en las aguas del golfo de México. Aunque la compañía no tenía planes de recuperarlo intacto, una maniobra espectacular que ya ha realizado en el pasado, sí contaba con hacerlo amerizar en un punto concreto.
Según las imágenes, la nave no se encontraba exactamente en la órbita correcta tras un fallo de uno de sus motores. Para compensarlo, había hecho funcionar sus otros cinco motores restantes un poco más de tiempo.
«Yo no lo llamaría una inserción orbital nominal», afirmó Huot, pero señaló que el cohete se encontraba en una trayectoria que estaba «dentro de los márgenes».
Los empleados de SpaceX celebraron cuando la nave comenzó a desplegar un conjunto de satélites de prueba, así como dos «satélites Starlink especialmente modificados» equipados con cámaras para analizar el escudo térmico del artefacto. SpaceX tuvo que postergar este vuelo de prueba tras fallas el jueves.
Con información de: DW










































