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La consolidación de alianzas híbridas entre potencias autoritarias y redes ilícitas está redefiniendo el escenario de seguridad en América Latina. Rusia, China e Irán han desplegado un modelo que fusiona canales legales, semi-legales e ilegales para proyectar su influencia, facilitar operaciones encubiertas y debilitar las capacidades institucionales de la región, según el informe “Alianzas en la sombra: Potencias autoritarias y el nexo de la guerra híbrida en América Latina”, del think tank búlgaro Center for the Study of Democracy al que tuvo acceso Infobae.

Las tácticas implementadas por estos actores no se limitan a la diplomacia tradicional o la inversión directa. La investigación -escrita por Martin Vladimirov, Sara Gálvez y Brendon Zhan- explica que la convergencia entre poder estatal, crimen organizado y redes de influencia permite a estos regímenes mantener la negación plausible sobre sus actividades, al tiempo que emplean intermediarios privados, empresas fachada, sistemas de transferencia informal y criptoactivos para ejecutar operaciones. De acuerdo con el documento, “los actores criminales reciben protección y acceso a ecosistemas económicos y políticos más amplios, integrándose en el tejido de poder local y regional”.

China ha reforzado su integración comercial en América Latina, representando porcentajes crecientes del intercambio total en países como México (10,2%), Colombia (19,6%), Argentina (13,5%), Venezuela (24,3%) y Bolivia (20,8%). El régimen de Beijing financia proyectos de infraestructura emblemáticos, como el Metro de Bogotá, y otorga préstamos y líneas de swap, generando dependencias de largo plazo.

Rusia, en cambio, concentra su influencia en sectores estratégicos como petróleo, fertilizantes y materias primas, aunque su volumen comercial total con América Latina es menor. Su presencia empresarial está estructurada a través de jurisdicciones offshore y empresas como Rosneft, Gazprom y EuroChem, que generan cerca de 10.000 millones de dólares anuales.

El informe señala que, en Brasil, Rusia suministró más del 90% del diésel importado y alrededor del 40% de los fertilizantes entre 2022 y 2026. Estas actividades legales suelen ser la plataforma para prácticas ilícitas, incluyendo el lavado de dinero y la evasión de sanciones.

Con información de: Infobae

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