En 2026, el mapa político internacional comienza a reconfigurarse con la aparición de dos bloques con visiones opuestas: por un lado, está el Movimiento en Defensa de la Democracia, al que se ha sumado México; y por el otro, el llamado Escudo de las Américas, impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En este nuevo escenario, las alianzas dejan de explicarse únicamente por la cercanía geográfica o las relaciones comerciales y pasan a definirse por afinidades ideológicas. Los países se agrupan según su postura frente a temas como el uso de la fuerza, la intervención militar y el papel del Estado en el desarrollo.
Apenas en marzo de este año, Estados Unidos fue sede del la cumbre regional del Escudo de las Américas, un encuentro con líderes latinoamericanos para fortalecer alianzas en seguridad, migración y combate al crim3n organizado.
Sin embargo, para sorpresa de muchos, México no fue invitado. En cambio, los presidentes de Argentina, Javier Milei; de El Salvador, Nayib Bukele y de Chile, José Antonio Kast, sí fueron requeridos por la administración estadounidense.
Además de México, también fue notable la ausencia de Brasil y Colombia en esta cumbre, pese a ser socios estratégicos del país norteamericano.
Con información de: El Financiero









































