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La misión Artemis II marcó el regreso de los humanos a la órbita lunar con un sobrevuelo histórico y un exitoso trayecto de regreso a la Tierra. Además de los logros científicos, la misión llamó la atención por una particularidad inesperada: los cuatro astronautas viajaron al espacio con portátiles Microsoft Surface Pro, una familia de dispositivos que llegó al mercado en 2013.

El uso de portátiles con tantos años de antigüedad generó sorpresa y preguntas. Jason Hutt, gerente de ingeniería e integración de sistemas de la nave Orion y con más de 25 años de experiencia en la NASA, explicó en su cuenta de BlueSky el motivo detrás de esta decisión. La integración de los sistemas de la cabina de la nave Orion comenzó en 2017, año en que se adquirieron dichos dispositivos, cuando se proyectaba que Artemis II despegaría en 2020.

Hutt detalló que la NASA optó por los Surface Pro porque ya se utilizaban en la Estación Espacial Internacional. Esto tenía una ventaja clave: los dispositivos ya habían pasado por el proceso de certificación necesario para operar en el espacio, lo que permitió evitar nuevos procedimientos largos y costosos para Artemis II.

La misión, sin embargo, enfrentó varios retrasos. El lanzamiento previsto para 2020 se pospuso sucesivamente hasta concretarse en 2026. Así, el hardware elegido quedó desfasado frente a los avances tecnológicos recientes.

Otro aspecto fundamental es la compatibilidad del software. El sistema operativo y las aplicaciones esenciales para la operación de la nave y la gestión de la misión fueron desarrollados para Windows. No cualquier ordenador puede ser utilizado en el espacio: cada dispositivo debe pasar rigurosas pruebas y procesos de certificación. Cambiar el modelo de portátil una vez que el software y la integración están validados implica reiniciar estos procesos, lo que acarrea más tiempo y recursos.

Hutt precisó: “Sabíamos que estos dispositivos quedarían obsoletos para cuando voláramos, pero ya los teníamos en la mano. Ya se habían probado y el software estaba desarrollado para esa plataforma. Tienes que tomar la decisión que es lo suficientemente buena”.

El caso de Artemis II revela que, en la exploración espacial, las decisiones técnicas se basan en un delicado equilibrio de factores: compatibilidad de software, certificaciones previas, confiabilidad comprobada y la posibilidad de operar con recursos limitados. A pesar de que utilizar portátiles lanzados en 2017 pueda parecer un retroceso, la elección responde a criterios de seguridad y eficiencia que siguen vigentes en la ingeniería aeroespacial.

Con información de: Infobae

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