Nadie lo dice en voz alta, pero algunos líderes dentro de Morena dan por enterrada la ambiciosa reforma electoral impulsada por la presidenta, Claudia Sheinbaum. Fuentes del partido señalan que, en todo caso, lo que podría aprobarse es una enmienda constitucional descafeinada, que no tocará los puntos esenciales del proyecto original —y los que han generado más fricciones dentro de la coalición gobernante—: la reducción del financiamiento a los partidos y la eliminación de las diputaciones plurinominales.
Voces críticas dentro del oficialismo afirman que desde el comienzo era improbable tener el apoyo del PVEM y el PT, aliados electorales de Morena, por la sencilla razón de que esos partidos dependen del dinero público, amén de que la alianza se construyó, en gran parte, negociando lugares en el Congreso mediante las posiciones pluris. El pragmatismo se impone en ocasiones al proyecto que concibe la presidenta, quien ha visto avanzar algunas de sus grandes iniciativas entre enormes fricciones internas.
La mandataria ha terminado en casos por dar la razón a los operadores políticos (en la reforma contra el nepotismo), o ha debido imponerse con fuerza (como en el amparo o la Ley de telecomunicaciones).
La iniciativa en materia electoral no se ha logrado materializar en un borrador. Esto después de que un selecto de colaboradores presidenciales y trabajara durante meses para elaborar un proyecto consensado con autoridades, académicos y activistas. Tras esto, los más duros de roer han sido los socios de Morena. Los dirigentes del PVEM han mostrado recelo hasta el final, mientras que los del PT, si bien han cerrado filas con la mandataria, en privado reiteran su rechazo a una propuesta que afecta sus intereses. Fuentes consultadas en los tres partidos anticipan que, difícilmente, una reforma electoral de gran calado vaya a concretarse.
Morena matiza la gravedad del desacuerdo. “Si no tuviéramos diferencias, seríamos un solo partido, pero somos un movimiento y eso obliga a que haya acuerdos, comunicación, y a que se construya consenso”, refiere en entrevista Ignacio Mier, vicecoordinador de Morena en el Senado. El legislador subraya que se vive una circunstancia distinta a la del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Uno de los asesores de la presidenta anota que el expresidente no contó, durante la segunda mitad de su sexenio, con la mayoría calificada en el Congreso para aprobar sus reformas, lo que detonó arduas negociaciones dentro y fuera del bloque gobernante. Mier indica que las dificultades afloran ahora al interior. “¿Cómo se vería que no logremos aprobar la reforma de la presidenta por falta de acuerdo entre nosotros?”, acota el asesor.
Con información de: El País










































