Este día circuló un video de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, donde enfrentó la reacción de una escena que generó múltiples interrogantes sobre la congruencia entre su actuación y el supuesto intento de acoso próximo a la mandataria.
Según el material audiovisual difundido, un individuo habría roto parcialmente el cerco de seguridad y se acercó a centímetros de distancia de la mandataria con intenciones inapropiadas.
Luego de la difusión del video, los usuarios discutieron la pasiva reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum mostrada en el vídeo del supuesto acosador, con la agresiva reacción que tuvo con el Diputado Federal Armando Corona, quién en un video distinto se había acercado a ella para tomarse una selfie, por lo que la discusión social se centró en la actuación de la mandataria frente en ambos escenarios.
La grabación del supuesto acoso mostró a la Presidenta Claudia Sheinbaum manteniendo su postura institucional y, en su momento, tomando medidas protocolarias para resguardar su entorno, sin que se percibieran intentos impulsivos de ella para apartar a su supuesto acosador.
Sin embargo, la controversia cobró atención ante la percepción de que el hecho podría haber sido utilizado por ciertos sectores para proyectar una narrativa de vulnerabilidad en un marco de alta tensión política, tras el caso del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, quien habría muerto precisamente tras un ataque en su contra luego de que el agresor burlara la seguridad de los elementos que la SEDENA le había asignado al edil de Uruapan.
El clima de descontento en Michoacán, y en gran parte del país, por la percepción de abandono por parte de autoridades estatales y federales a Carlos Manzo, intensificó la sospecha de que el video difundido del supuesto acoso que sufrió la presidenta, podría haberse replicado con la intención de desviar la atención de la problemática de inseguridad e ingobernabilidad por el caso de Michoacán.










































