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Argentina continúa desarrollando su propia vacuna contra el coronavirus llamada Corovax G3, y las pruebas realizadas en roedores están reflejando resultados exitosos, mientras los investigadores se muestran optimistas por el potencial de este fármaco.

En efecto, la inmunidad de los ratones que recibieron este producto no ha decaído durante cinco meses. Además, se cree que podría bastar con una sola dosis en las personas para combatir al covid-19, mientras la mayoría de las vacunas disponibles requieren de al menos dos inyecciones para lograr efectividad.

«Es muy potente»
La entidad a cargo de los avances es la Fundación Instituto Leloir, reconocida en el país sudamericano por sus logros científicos. La organización está recibiendo subsidios del Estado para lograr su objetivo, mientras prosiguen los estudios.

«Es una vacuna muy potente, desarrolla anticuerpos neutralizantes», describe Sabrina Vinzón, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Según la especialista, una de las líderes de los trabajos, Corovax G3 brinda una «respuesta inmune celular prolongada en el tiempo».

La vacuna rusa Sputnik Light demuestra hasta un 83,7 % de eficacia en personas de entre 60 y 79 años en Argentina
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A su vez, destaca: «No solamente protegería contra la cepa original del coronavirus, que empezó a circular a principios del 2020. Demostramos que puede proteger contra las cepas nuevas, y las prevalentes actualmente en nuestra región».

Al respecto, la revista Vaccines publicó los resultados de la investigación, remarcando que neutraliza las variantes Delta, Alfa y Gamma. Este proyecto está basado en adenovirus, al igual que otros fármacos, como Sputnik V.

A casi dos años de haber comenzado la pandemia, y mientras avanzan las actividades, los desarrolladores muestran su optimismo: «Es un desarrollo nacional, para nosotros es muy importante. Somos científicos argentinos, la idea es ayudarnos a nosotros y también el resto de los países», comenta María Verónica López, miembro del CONICET.

Así, el próximo paso sería hacer evaluaciones clínicas en humanos, algo que podría ocurrir entre fines del 2021 e inicios del 2022.

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