Los incidentes ocurrieron entre la noche del martes y las primeras horas del miércoles y fueron atendidos por integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur, bajo el mando del Comando Norte de Estados Unidos (USNORTHCOM).
El Ejército empleó un sistema láser de alta energía con capacidad para inutilizar aeronaves no tripuladas. Las autoridades estadounidenses señalaron que los aparatos fueron clasificados como hostiles debido a que presuntamente respaldaban actividades que representaban un riesgo para militares de ese país y agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
Hasta ahora, el Comando Norte no ha revelado el sitio específico donde fueron derribados los drones ni ha identificado a las organizaciones criminales a las que supuestamente estaban vinculados.
El uso de sistemas láser contra aeronaves no tripuladas representa una muestra de las nuevas capacidades que las fuerzas estadounidenses pueden emplear para responder a amenazas detectadas en la frontera,
La presencia de drones se ha convertido en una de las herramientas utilizadas por organizaciones criminales mexicanas para ampliar sus operaciones en la frontera con Estados Unidos.
Los aparatos no tripulados son empleados tanto para obtener información sobre los movimientos de las autoridades como para realizar cruces de pequeñas cantidades de droga.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) reportó en 2025 que, durante los tres años anteriores, fueron detectados más de 155,000 drones operados por organizaciones criminales que ingresaron a territorio estadounidense. La cifra refleja la dimensión que ha adquirido el uso de esta tecnología en las actividades delictivas transfronterizas.
Gloria Chávez, funcionaria de la CBP y exjefa de la patrulla en El Paso, Texas, señaló que los drones han sido utilizados para observar las operaciones de las autoridades. También recordó que estos dispositivos han servido para trasladar cocaína y metanfetaminas desde la zona de Ciudad Juárez hacia El Paso.
Ante este escenario, el gobierno estadounidense ha destinado recursos al desarrollo de sistemas capaces de detectar y neutralizar aeronaves no tripuladas. La estrategia busca evitar que los drones puedan obtener información sobre despliegues militares o de seguridad y, al mismo tiempo, impedir que sean utilizados para actividades relacionadas con el tráfico de drogas.
Con información de: Expansión Política










































