La Casa de Toño operó durante más de una década a través de una red de al menos 27 empresas, en algunos casos fundadas por presuntos prestanombres —empleadas, amas de casa, estudiantes y personas de la tercera edad—, mientras el fundador de la cadena, Marco Antonio Campos Paradán “Toño” y su familia permanecían fuera de los registros públicos como dueños.
De acuerdo con la investigación, terceros ajenos al negocio figuraban como socios fundadores y administradores únicos de las empresas que gestionaban las sucursales. El CEO documentó, entre otros, el caso de Viridiana, quien en 2015 fundó Operadora de Restaurantes Mak —empresa que facturó y administró siete sucursales en Ciudad de México— desde una dirección que corresponde a una tortillería en Los Reyes-La Paz, Estado de México.
También el de Mariana, entonces analista de nóminas de La Casa de Toño, y Delfina, ama de casa sin trayectoria empresarial, quienes en 2017 aparecieron como socias fundadoras de Restaurantes MARTOCA, compañía que administra cinco sucursales.
Según el reportaje, la mayoría de estas sociedades se registraron ante la Notaría 181, ubicada al poniente de la Ciudad de México, y operaron con distintos registros fiscales, cuentas bancarias y figuras patronales.
El esquema se mantuvo, señala la publicación, hasta octubre de 2025, cuando, de acuerdo con actas de asamblea disponibles en el Registro Público del Comercio y citadas, los socios fundadores cedieron sus acciones a «Toño» por menos de 50 mil pesos, a través de las sociedades Las 2 Poblanas CDT e Impulsora Gastronómica FLOCLATO.
A partir de esa operación, Campos Paradán y miembros de su familia asumieron cargos como presidentes, comisarios y administradores del conglomerado.
El medio contrastó esa cifra con una presentación para inversionistas citada previamente por Bloomberg, según la cual La Casa de Toño genera un flujo operativo de 50 millones de dólares al año.
La participación directa de Campos Paradán en la red, indica la investigación, se documenta principalmente a través de 18 registros de la marca La Casa de Toño a su nombre, cuyas licencias de uso se otorgaron a las distintas sociedades desde 2019.
El CEO señaló que solicitó una postura a La Casa de Toño sobre los hallazgos del reportaje, pero no obtuvo respuesta al cierre de la edición. Tampoco respondieron los socios de las empresas mencionadas, a quienes el medio intentó contactar.
Con información de: Proceso










































