Guillermo Ochoa se ha convertido en un hombre solitario. Entre el encierro y las interminables horas frente al monitor en Chipre, donde milita actualmente con el AEL Limassol, el arquero ha transitado por momentos complejos: cambios de entrenador, lesiones, derrotas por goleada y minutos que se acumulan en el banco de suplentes. Cualquiera habría visto entonces el anuncio del fin, pero en su voz hay un rastro de orgullo blindado, la certeza de quien entiende el tiempo como una variable mentirosa. “He luchado contra cuestiones deportivas y de la propia naturaleza, como la edad, pero yo sabía que estaba fuerte. El camino se vuelve más solitario y difícil conforme avanza la carrera de un deportista”, afirma el cinco veces mundialista con México.
Mientras repasa glorias y fracasos de los cinco procesos anteriores –de Alemania 2006 a Qatar 2022–, el internacional de 40 años se siente con la confianza de disputar la titularidad a jóvenes como Raúl Rangel y Carlos Acevedo, los otros porteros citados por el técnico nacional, Javier Aguirre. Ochoa mira el almanaque del torneo como si fuera un trámite burocrático. Sabe que el 11 junio la Copa del Mundo arrancará en el estadio Azteca –ahora Estadio Ciudad de México– y que la verdadera esencia de un jugador de élite no es el chispazo de llegar a la selección, sino de mantenerse y ser el espejo donde deben mirarse los relevos generacionales.
“Muchos compañeros se quedaron en el camino o no llegaron a finalizar los procesos mundiales. No es algo que me hayan regalado”, admite desde el Centro de Alto Rendimiento, lugar que conoce como el patio de su casa y donde pasará más de 30 días concentrado con un solo objetivo: ser el primer mexicano en la historia que dispute seis ediciones mundialistas. “Pasaron momentos complicados, pero lo importante es que estoy aquí, en la recta final del proceso. Trataré de pelear y competir, como todos mis compañeros, porque cualquiera quiere estar en el equipo titular el 11 de junio. Somos privilegiados por representar a nuestro país, pero requiere lo mejor de nosotros cada minuto”.
El ex guardián americanista integra la lista preliminar de 55 jugadores que el cuerpo técnico entregó a la FIFA para la Copa Mundial. Aunque la convocatoria definitiva será confirmada hasta el 1° de junio, una sexta aventura para él es casi una cifra de museo, un récord para los libros de historia. Sin embargo, hay algo más que la simple acumulación de una marca en la mirada de Ochoa: la vigencia. Demostrar que el cuerpo todavía responde cuando la mente da la orden. “¿El último llamado? Me lo tengo que ganar durante este tiempo”, responde sobre las críticas del entorno. “Trabajé en silencio, me preparé, es algo que me he ganado, pero no porque haya jugado en los últimos Mundiales significa que el entrenador me tiene que poner”.
Con información de: La Jornada









































