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El presidente estadunidense Donald Trump se reunió el jueves con Xi Jinping en Pekín y le dijo “es un honor ser tu amigo”, incluso cuando su homólogo chino ofreció advertencias acerca de evitar un posible choque entre las dos naciones.

El marcado contraste de tono subrayó cuán alejados siguen estando los gobernantes en asuntos espinosos, incluida la guerra en Irán, las disputas comerciales y la relación de Washington con Taiwán, y dejó entrever que las reuniones tan esperadas entre Trump y Xi probablemente estarán más cargadas de pompa y simbolismo que de avances importantes.

La reunión fue a puerta cerrada. Durante ella, Xi le dijo a Trump que, si el asunto de Taiwán se maneja bien, las relaciones entre Estados Unidos y China “gozarán de estabilidad general”, según un resumen de sus conversaciones bilaterales publicado por la agencia oficial de noticias Xinhua. Sin embargo, si ocurre lo contrario, los dos países corren el riesgo de “choques e incluso conflictos, poniendo en gran peligro toda la relación”, advirtió.

«Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa», advirtió.

Esas declaraciones siguieron a las breves declaraciones públicas iniciales en el Gran Salón del Pueblo, donde Trump expresó varias frases trilladas optimistas, diciendo de Xi: “Eres un gran líder. A veces a la gente no le gusta que yo lo diga, pero lo digo de todos modos, porque es verdad”.

“Es un honor estar contigo. Es un honor ser tu amigo”, declaró Trump, antes de prometer que “la relación entre China y Estados Unidos será mejor que nunca”.

Xi fue más sombrío en sus primeras declaraciones. Se dijo esperanzado de que Estados Unidos y China puedan evitar el conflicto, al tiempo que indicó que la historia y el mundo se preguntan “si los dos países pueden trascender la ‘trampa de Tucídides’ y forjar un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”.

El mandatario chino utilizó un término popular en los estudios de política exterior, que se refiere a la idea de que cuando una potencia en ascenso amenaza con desplazar a una potencia establecida, el resultado suele ser la guerra.

“La cooperación beneficia a ambas partes, mientras que la confrontación perjudica a ambas”, expresó Xi. “Los dos países deberían ser socios en lugar de rivales, lograr el éxito juntos y buscar la prosperidad común, y trazar un camino correcto para las relaciones entre grandes países en la nueva era”, concluyó.

Con información de: La Jornada

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