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La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que el gobierno de México no encubrirá a ningún funcionario involucrado en delitos, pero advirtió que tampoco permitirá “intromisiones” o acusaciones sin pruebas por parte de Estados Unidos, luego de que el Departamento de Justicia estadounidense acusara al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya de trabajar el cártel que domina ese estado.

En respuesta a la solicitud de detener para extraditar a Rocha, al senador Enrique Inzunza, al presidente municipal de Culiacán, así como mandos de corporaciones policíacas y de procuración de justicia, la presidenta advirtió que si la Unión Americana no presenta “pruebas claras” sobres estas personas “es evidente que el objetivo de estas imputaciones es político”.

“Pruebas, pruebas, no es nada más un dicho de una persona; tiene que haber pruebas contundentes conforme a la legislación mexicana”, afirmó.

Durante su conferencia matutina, la mandataria detalló que la noche del 28 de abril la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) recibió 10 solicitudes de detención provisional con fines de extradición contra ciudadanos mexicanos, mismas que fueron turnadas a la Fiscalía General de la República (FGR) para su análisis conforme a la legislación nacional.

Sin embargo, Sheinbaum Pardo cuestionó que, un día después, el Departamento de Justicia hiciera públicas las acusaciones mediante un documento denominado “acusación de reemplazo bajo reserva”.

“Esto lleva un extrañamiento jurídico de Relaciones Exteriores, dado que estos procesos son confidenciales acorde con los tratados en la materia”, señaló.

Con información de: La Silla Rota

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