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Un seminario internacional organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM ubicó a México como un “ejemplo paradigmático” de los procesos de erosión democrática que se registran a nivel mundial y alertó que Morena ya instauró en el país un sistema político “híbrido” que está entre la autocracia y la democracia.

Esto, por el control de los poderes Ejecutivo y Legislativo que ejerce el segundo gobierno de la 4T; por la cooptación del Poder Judicial a través de una elección de juzgadores que fue operada por Morena; por la desaparición de los organismos autónomos, y por los intentos –hasta ahora infructuosos– para cambiar las reglas del juego electoral.

El director del Instituto Kellogg de Estudios Internacionales de la Universidad de Notre Dame, Aníbal Pérez-Liñán, planteó que los procesos de erosión democrática pueden ser reversibles, como parece ocurrir en Hungría con la derrota electoral del autocrático primer ministro Viktor Orbán, pero también pueden profundizarse y avanzar hacia regímenes autoritarios, como en Venezuela y Nicaragua.

La abogada y politóloga Johanna Cilano señaló que dentro de las agendas de retrocesos democráticos en la región y en el mundo el caso mexicano está “en el centro del análisis como un ejemplo paradigmático de cómo reformas realizadas en sistemas democráticos pueden, en la práctica, reconfigurar equilibrios institucionales que favorecen al poder político”.

Cilano, investigadora regional para el Caribe de Amnistía Internacional, señaló que la reforma judicial en México, que el expresidente Andrés Manuel López Obrador encomendó a su sucesora, Claudia Sheinbaum –quien la concretó con una mayoría legislativa de dudosa legalidad– es “una advertencia sumamente clara” de cómo el poder político puede debilitar organismos llamados a ejercer como sus contrapesos.

Países de América Latina han vivido serios deterioros en sus democracias en los últimos años. Cuba es el ejemplo histórico en la región de un régimen de partido único sin competencia electoral ni libertades básicas, pero Venezuela y Nicaragua también han transitado hacia regímenes autoritarios, y los gobiernos de El Salvador y México están cerrando espacios democráticos.

El Instituto V-Dem, que mide el estado de las democracias en el mundo, ya considera a México una “autocracia electoral”, al igual que El Salvador, Nicaragua y Venezuela, aunque estos tres últimos países están peor calificados que el primero.

México, además, es el país latinoamericano que mayores retrocesos democráticos ha registrado desde 2019, primer año de gobierno de López Obrador, indicó el Instituto V-Dem en su reporte correspondiente a 2025, que fue divulgado el mes pasado.

Con información de: Proceso

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