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El Gobierno ha reconocido que el derrame que afectó gran parte del Golfo de México desde febrero se originó en instalaciones de Petróleos Mexicanos, tal y como adelantó EL PAIS el 30 de marzo. Tras semanas de asegurar que no había evidencias de que hubiera algún problema en las plataformas petroleras de la zona, el grupo interdisciplinario creado para atajar esta problemática ambiental ha reconocido que “existe evidencia de que hubo un derrame de hidrocarburo en las inmediaciones de la plataforma de Abkatún Cantarell de Pemex”, aunque aún “no se tiene aún un estimado del volumen total”.

Tres funcionarios de la petrolera han sido separados de su cargo. EL PAÍS reveló que, de acuerdo a diversas fuentes públicas, el buque Árbol Grande, contratado por Petróleos Mexicanos para reparar ductos submarinos, pasó 200 horas sobre un oleoducto en activo identificado con la clave Old AK C, que va del campo de Cantarell a la terminal marítima de Dos Bocas. El Gobierno asegura que conoció estos datos el pasado 3 de abril.

Desde la llegada de los primeros reportes de manchas de petróleo a las costas del Golfo de México, las autoridades federales y estatales aseguraron que la causa no era un derrame en instalaciones de la petrolera estatal y, en la primera conferencia del grupo interdisciplinario, se apuntó a un barco de una empresa privada y dos emanaciones naturales de petróleo. Tras la publicación de EL PAÍS, la presidenta Claudia Sheinbaum tomó cartas en el asunto y pidió una investigación a fondo de las causas, que llevó a los descubrimientos contados durante la conferencia de prensa de este jueves.

Primero se formó un comité de científicos que analizó las imágenes y su conclusión fue que existía “evidencia de que hubo un derrame de hidrocarburo en las inmediaciones de la plataforma de Abkatún Cantarell de Petróleos Mexicanos”. Tras conocer estos datos, Víctor Rodríguez Padilla, director de la petrolera, pidió ver las imágenes y las bitácoras de los barcos en la zona. Con esto descubrió que el 8 de febrero se detectó una fuga en un oleoducto de 36 pulgadas, comenzando una reparación que concluyó el 18 de febrero.

“Una fuga de hidocarcuros en instalaciones de Pemex, que había sido negada por las áreas operativas”, ha dicho, literalmente, Rodríguez Padilla, que también anunció la separación del cargo de tres funcionarios de Petróleos Mexicanos. El subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental, el coordinador de Control Marino, Derrames y Residuos y el líder de Derrames y Residuos.

Esto coincide, punto por punto, con lo publicado por EL PAÍS el pasado 30 de marzo, cuando reveló, con ayuda de la organización CartoCrítica, que el buque Árbol Grande, contratado por Petróleos Mexicanos para reparar ductos submarinos, pasó 200 horas sobre un oleoducto en activo de 36 pulgadas identificado con la clave Old AK C, que va del campo de Cantarell a la terminal marítima de Dos Bocas. Una imagen satelital tomada el 15 de febrero muestra un barco, rodeado de otras naves más pequeñas, sobre una mancha aceitosa en el mar.

Fue a principios de febrero cuando llegaron las primeras imágenes y alertas de que varias playas de Veracruz y Tabasco estaban teniendo problemas por balsas de petróleo. Desde su detección, las manchas de chapapote se extendieron por gran parte de la costa del Golfo de México, desde Tabasco, pasando por todo Veracruz hasta su frontera norte con Tamaulipas, con afectaciones denunciadas por las comunidades costeras que dependen de la pesca y el turismo, como para los ecosistemas costeros y marinos.

Con información de: El País

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