El corazón de la calle más emblemática de Los Ángeles acelera este sábado un montaje que debe quedar impoluto para los Oscar. La gala más importante del cine, que celebra su 98º edición este domingo, ultima su despliegue ante la mirada de curiosos que recorren el Paseo de la Fama, ajenos al frenesí técnico que envuelve la alfombra roja.
A menos de 24 horas para que comiencen los premios más codiciados de Hollywood, el caos está servido: centenares de operarios se pasean por una avenida que acostumbra a ser el epicentro de los turistas para ejecutar una coreografía de precisión técnica para acomodar a los más de 3 mil invitados que desfilarán mañana por la arteria principal de la industria.
Al ritmo de grúas, taladros y el despliegue de estructuras metálicas, la organización pule detalles en el teatro Dolby, instalando estatuillas doradas de gran formato en rincones estratégicos.
Estos centinelas mudos custodian el avance de los trabajos, mientras pesadas cortinas de terciopelo comienzan a ocultar los escaparates de las tiendas contiguas a las emblemáticas escaleras.
Este proceso de transformación, que durante una semana ha obligado al cierre de Hollywood Boulevard y al desvío de rutas habituales, ha convertido el interior del centro comercial en un laberinto de vallas y controles.
Con información de: El Universal









































