La reforma político-electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum volvió a encender el debate entre oficialismo y oposición. Mientras Morena defendió la iniciativa como una respuesta a una exigencia ciudadana para modificar el sistema de representación plurinominal y reducir el financiamiento a los partidos, el PRI la calificó como una “ley Maduro” y acusó al gobierno federal de usarla como distractor frente a la crisis de seguridad.
Durante un debate en La Silla Rota, el diputado federal de Morena, Jorge Sánchez, aseguró que la propuesta del Ejecutivo forma parte de los compromisos asumidos por su movimiento y sostuvo que recoge reclamos expresados en campaña sobre el costo de los partidos y la forma en que se asignan las diputaciones plurinominales.
“Estamos cumpliendo con un mandato que fue una propuesta de campaña”, afirmó.
Sánchez explicó que la iniciativa no elimina las diputaciones plurinominales, sino que plantea modificar el método para definirlas.
Según expuso, la propuesta contempla mantener las 200 curules de representación proporcional, pero con mecanismos que permitan que la ciudadanía decida en urnas quiénes ocuparán esos espacios, además de incorporar un esquema de “mejores perdedores”.
A decir del legislador morenista, el objetivo es impedir que las dirigencias partidistas sigan repartiendo esos espacios entre personas cercanas a las cúpulas.
“Los ciudadanos estamos hartos de eso”, dijo, al señalar que hoy los partidos colocan en las listas a “su primo, su hermana, su cuñado, a su mejor amigo”.
Otro de los ejes que defendió fue la reducción del dinero público destinado a los partidos políticos. Incluso, subrayó que es Morena —el partido con más recursos públicos— quien está planteando recortar ese financiamiento.
Con información de: La Silla Rota









































