La silla quedó vacía. Mientras el pleno del Jurado Nacional de Elecciones proclamaba oficialmente a la ganadora de las elecciones presidenciales, este viernes, en su sede del distrito limeño de Jesús María, Keiko Fujimori no estaba allí para recibir el resultado que había perseguido durante tres campañas fallidas y más de una década de insistencia. En representación de la lideresa de Fuerza Popular asistieron únicamente los personeros legales de su partido. La escena sorprendía porque, después de perder por márgenes mínimos frente a Ollanta Humala en 2011, Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y Pedro Castillo en 2021, la hija de Alberto Fujimori por fin había conseguido cruzar la meta.
La ceremonia ocurría en Jesús María, pero el verdadero centro político de la jornada estaba en el local de Fuerza Popular, en el distrito de San Isidro. Desde allí, Fujimori siguió la proclamación y esperó el instante exacto para comenzar la siguiente etapa. Apenas el Jurado terminó de oficializar los resultados, aparecieron las nuevas cuentas de su gobierno en redes sociales. Facebook, TikTok y las demás plataformas comenzaron a difundir un mismo lema: “Presidenta Electa del Perú”. No es una simple decisión de marketing político. Tiene un aura de celebración, pero también de revancha. Después de tres derrotas consecutivas, Fujimori parece decidida a que sus adversarios no olviden quién ha ganado esta vez.
Aunque el agónico conteo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales concluyó a los 22 días de las elecciones y ha confirmado la victoria de Keiko Fujimori por menos de un 1%, su adversario Roberto Sánchez continúa rechazando el resultado. El líder de Juntos por el Perú sostiene que hubo irregularidades en el voto emitido por los peruanos en el extranjero, ha llevado su denuncia hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos y se niega a reconocer a quien, desde este viernes, ya tiene un título oficial: presidenta electa.
Las últimas horas tampoco fueron favorables para la estrategia del heredero político de Pedro Castillo. Horas antes de la proclamación, el Jurado Nacional de Elecciones rechazó el último recurso con el que pretendía anular los votos de los peruanos residentes en el extranjero y revertir el resultado de la segunda vuelta. Casi al mismo tiempo, el Poder Judicial declaró improcedente el hábeas corpus presentado por Antauro Humala, uno de sus aliados políticos, que buscaba impedir la proclamación alegando que Keiko Fujimori, por sus orígenes nikkei, debía renunciar a una supuesta nacionalidad japonesa antes de asumir la Presidencia. Dos decisiones que terminaron despejando el camino para la proclamación.
Con ese escenario resuelto, Fujimori no perdió tiempo en explicar cuál es su prioridad. “Hoy cerramos la etapa electoral y, si bien la asunción del mando es el 28 de julio, todo el equipo se concentrará en el proceso de transferencia”, afirmó durante una conferencia de prensa en la que no aceptó preguntas. El mensaje dejaba claro que, para ella, la campaña había terminado y el gobierno empezaba mucho antes de la juramentación. Todavía faltan dos ceremonias importantes: el 15 de julio recibirá las credenciales para los próximos cinco años en el Teatro Nacional de Lima y el 28 de julio, durante las celebraciones por la Independencia, asumirá oficialmente el mando. Pero la presidenta electa quiso transmitir la idea de que no esperará ninguna de esas fechas para comenzar a actuar.
Con información de: El País










































